domingo, 3 de junio de 2007

La noche de los fotógrafos

Blancas y bellas promesas despertaron en mi ociosa mente a raíz de un sencillo panfleto que recogí en la escuela de artes plásticas de la UdeG. Organizado por la asociación Puertas Abiertas al arte, se plantea como una semana de actividades artísticas en espacios públicos como el centro de Zapópan, el centro histórico de Guadalajara y la antes mencionada Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara. Inaugurada el pasado 29 de mayo ofrece conferencias, talleres, exposiciones, conciertos, proyecciones etc. bajo el nombre "Noches Blancas 2007"
El miércoles 30 de mayo con la sangre caliente y los ánimos hasta la medula, decidí acudir a la actividad que el panfleto marcaba como “la noche de los fotógrafos” en el andador 20 de noviembre en el centro de Zapópan a las 8:30; arribe al lugar como a las 8:40 ya con ánimos de solicitar un breve resumen de lo sucedido a alguno de los asistentes; ya a distancia prudente, comencé a preparar el equipo videográfico para documentar algo de lo sucedió, pero, tremenda mi sorpresa resulta al percatarme de que el andador esta vació, una solitaria tarima con algunos instrumentos es observada por un par de jóvenes que por los artefactos que tienen al frente supuse que eran los ingenieros que preparaban el escenario; incrédulo, voltee a ver nuevamente mi rolex imitación legitima y en efecto eran ya las 8:50, aun mas incrédulo busque entre mis cosas el panfleto que me había llevado hasta ese desolado lugar y repase varias veces el ennegrecido dato 8:30. Camine y di vueltas un rato, tratando de encontrar en vano una explicación ante aquel retrazo de la producción del evento, en eso me abordo un joven preguntando: “oye, ¿haces foto?” a lo que yo levante la cámara de video y le dije que no, no por esta noche, y me dijo: “pero si haces”; a pero que pinché insistencia, pensé, y le dije que si. Soy del grupo rendija, comento, y… bla, bla, bla, la misma cantaleta con esa asociación lucrativa que merca con nuestra insatisfecha necesidad como fotógrafos de adquirir una educación de calidad en ese rubro; lo escuche y me moví de lugar a seguir esperando, sin nada que pensar y ya con las nalgas entumecidas, mire nuevamente mi reloj y ya eran las 9:45, ¡NO MAMEN! Pensé para mis adentros, pero seguí esperando.
Mi reloj marcaba ya las 9:53 y anunciaron la inauguración oficial de “noches blancas” y comenzó una proyección de un video que nombraba a algunos fotógrafos que me recordaban a una conocida agenda anual publicada con recursos de fotógrafos inocentes y adinerados. Todo adquirió entonces sentido. Echando un vistazo a mí alrededor observe la vertiginosa cantidad de 6 personas expectantes ante la presentación. Ante la blancura de la noche y la ausencia de la puntualidad, decidí guardar mi cámara y correr a la parada del posible último minibús que me llevaría a mi casa con un amargo sabor de boca y una determinante concepción: la noche era tan negra como las demas.

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